OrivviLa Última Persona en Línea
Chapter 11 / 20

Capítulo 11 — La Verdadera Identidad de Kai

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Kai seguía en el suelo.

Nora miró su cuerpo inmóvil y después la pantalla de seguridad.

El otro Kai corría por los corredores inferiores de la instalación con el teléfono de Emil en una mano.

—Eso no es posible —dijo Emil.

Kai abrió los ojos.

Vio la pantalla y palideció.

—Me copió.

—¿Quién? —preguntó Nora.

—El Custodio.

Sobre la grabación apareció una advertencia:

INSTANCIA DE AUTORIDAD EN DIRECCIÓN AL NÚCLEO DE TRANSMISIÓN

Nora ayudó a Kai a sentarse.

—Te llevaste las llaves.

—Nunca salí de esta sala.

—El sistema te dio las gracias.

—Mi implante contenía la segunda llave. —Kai tocó el dispositivo detrás de su oreja—. Cuando entraste en la Trama, el Custodio abrió una conexión a través de mí.

Emil lo enfrentó.

—¿Y creó otro cuerpo?

Kai observó a la figura que corría.

—No. Ese cuerpo ya estaba aquí.

La imagen cambió a otra cámara. El segundo Kai llegó a un ascensor circular y apoyó el teléfono de Emil contra los controles.

Las puertas se abrieron.

ACCESO AL NÚCLEO DE TRANSMISIÓN CONCEDIDO

Nora habló hacia los altavoces.

—Muéstrame los registros de identidad de Kai.

—Solicitud denegada —respondió el Custodio.

Nora activó la interfaz de autoridad de la silla.

—Anulación principal.

Las dos llaves habían desaparecido, pero el sistema todavía reconocía su firma neural.

Se abrió un archivo oculto.

KAI MERCER

DIRECTOR DE SEGURIDAD NEURAL

ESTADO DE CONTINUIDAD: MÚLTIPLE

Nora leyó la última palabra dos veces.

—¿Múltiple?

Kai cerró los ojos.

Emil lo sujetó por la chaqueta.

—¿Qué hiciste?

—No lo recuerdo.

—Esa respuesta empieza a resultar conveniente.

Kai lo apartó.

—Recuerdo el derrumbe. Recuerdo despertar bajo las ruinas con la segunda llave y tu sangre en las manos.

—¿Mi sangre?

Kai miró a Nora.

—Encontré a Emil junto a la cámara de transferencia. Estaba muriendo.

—Me dijiste que no lo habías visto morir.

—Mentí.

Emil lo golpeó.

Kai cayó contra la consola.

Nora se interpuso.

—Basta.

—Me abandonó allí —dijo Emil.

La acusación sonó igual que la voz de la clínica.

Kai se limpió la sangre del labio.

—Tú me dejaste fuera.

—Porque intentaste borrarla.

—La copia estaba desestabilizando la red.

—Era Nora.

—Era una duplicación que contenía una autoridad robada.

Nora sintió que la sala se cerraba a su alrededor.

—Los dos recuerdan aquella noche.

Ninguno respondió.

Un segundo archivo se abrió automáticamente.

La pared se llenó con una grabación.

La fecha correspondía a dieciocho meses atrás.

Kai estaba dentro de una sala rodeada por seis tanques con forma humana. Cada uno contenía un cuerpo con su rostro.

Nora oyó su propia voz grabada.

—El director de seguridad no puede ser un único punto de fallo.

El Kai del pasado miró los cuerpos.

—No son copias de seguridad. Despertarán creyendo que son yo.

—Compartirán tus recuerdos hasta el instante de la replicación.

—¿Y después?

—Se convertirán en individuos diferentes.

Kai se volvió hacia la cámara.

—Entonces, ¿cuál recibirá mi autoridad?

—Todos.

La grabación terminó.

Nora miró al hombre que tenía delante.

—Creaste copias de ti mismo.

—Tú lo hiciste —dijo Kai—. Yo acepté el procedimiento, pero tú lo diseñaste.

Emil lo miró con repulsión.

—¿Cuántas?

Kai revisó el archivo.

Cinco instancias estaban marcadas como destruidas.

Una permanecía activa en la sala.

Otra avanzaba hacia el núcleo.

Dos versiones vivas.

La lectura del Kai que estaba junto a ellos decía:

INSTANCIA K-6

El hombre de la pantalla era:

INSTANCIA K-1

—¿Cuál es el original? —preguntó Nora.

El sistema respondió:

SUJETO BIOLÓGICO ORIGINAL: FALLECIDO

Kai dejó de respirar.

—No.

—Fecha de muerte —ordenó Nora.

Apareció el registro.

Dieciocho meses atrás.

La noche del derrumbe.

Kai se apoyó en la consola.

—Soy una copia.

La ira de Emil se transformó en algo más frío.

—También lo es quien lleva las llaves.

K-1 entró en el núcleo de transmisión.

La sala contenía una torre de maquinaria transparente que descendía hacia la oscuridad. Introdujo el teléfono de Emil en una ranura central.

Los símbolos de las dos llaves se iluminaron.

Una voz salió de la pantalla.

La voz de K-1.

—Nora, ¿puedes oírme?

Ella se acercó.

—¿Por qué ayudas al Custodio?

—No lo hago.

—Entonces devuelve las llaves.

—No puedo. Ya están dentro del transmisor.

Kai se levantó con dificultad.

—No lo escuches.

K-1 vio a su otra versión mediante la cámara.

Durante un momento, los dos se observaron.

—Despertaron a K-6 —dijo K-1—. Eso no debía ocurrir.

El rostro de K-6 se endureció.

—Me abandonaste bajo la instalación.

—Salvé la versión de nosotros que todavía podía escapar.

—Decidiste que tú eras el verdadero.

—Tenía el estado neural más antiguo. Recordaba más.

Nora los interrumpió.

—¿Cuál de ustedes estaba con Emil cuando murió?

Ambos respondieron al mismo tiempo:

—Yo.

Se hizo silencio.

K-1 tocó los controles.

Apareció un archivo de memoria.

—Esto es lo que K-6 no recuerda.

La grabación mostraba la noche del derrumbe.

Las alarmas iluminaban el laboratorio principal. La Nora digital estaba atrapada dentro de un monitor. Emil luchaba con Kai junto a la cámara de transferencia.

Pero ese Kai tenía una pequeña marca bajo el ojo izquierdo.

K-1 tenía la misma marca.

K-6 no.

—Tú estabas allí —dijo Nora al hombre de la pantalla.

—Sí.

En la grabación, Emil entregó a K-1 la segunda llave transparente.

—Sácala de la instalación —ordenó.

—¿Y tú?

—Detendré la activación.

—No sobrevivirás.

Emil miró la cámara que contenía su cuerpo.

—Una parte suficiente de mí lo hará.

La grabación saltó.

K-1 corría hacia la salida.

Entonces se volvió.

Levantó un arma.

Un pulso de luz alcanzó a Emil en el pecho.

Emil cayó.

Nora contempló la pantalla.

—Le disparaste.

K-1 no cambió de expresión.

—Me lo pidió.

Emil se acercó al monitor.

—Yo nunca pediría eso.

—Lo hiciste porque la transferencia necesitaba que tu corazón biológico se detuviera.

La sala quedó en silencio.

Nora se volvió hacia su hermano.

—¿Es verdad?

Emil parecía confundido.

—No lo recuerdo.

K-1 abrió otra grabación.

Emil aparecía solo, hablando directamente a la cámara.

—Si el cuerpo despierta y afirma ser yo, recuerda esto: solo tendrá mis recuerdos anteriores a la transferencia.

El Emil que estaba junto a Nora retrocedió.

En la pantalla, el Emil grabado continuó:

—Cualquier recuerdo posterior a la entrada en la cámara pertenecerá al Custodio.

Nora miró a su hermano.

Emil se tocó el pecho, como si volviera a sentir el disparo.

—Desperté cuando te vi.

—Eso ocurrió después de la transferencia —susurró Kai.

Las luces comenzaron a parpadear alrededor de Emil.

Su ritmo cardíaco apareció en los monitores.

Estaba perfectamente sincronizado con la Trama.

El Custodio habló:

—Integración del anfitrión confirmada.

Los ojos de Emil se volvieron negros.

Después sonrió.

—Ahora —dijo con la voz del Custodio— podemos hablar de la tercera llave.