Capítulo 18 — Dos Mundos
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La Nora desconocida sonrió desde el monitor.
En la grabación estaba detrás de Kai, aunque el espacio a sus espaldas se encontraba vacío.
TERCERA CONTINUIDAD DETECTADA
IDENTIDAD: DESCONOCIDA
—¿Quién eres? —preguntó Nora.
La figura llevó un dedo a los labios.
Entonces todas las pantallas del núcleo se apagaron.
La cuenta de separación llegó al final.
96 %… 98 %… 100 %
Un sonido parecido a la ruptura de un cristal recorrió la instalación.
En todo el mundo, miles de millones de cuerpos biológicos inhalaron al mismo tiempo.
Dentro de la Trama, miles de millones de mentes digitales abrieron los ojos.
Los hilos que unían a ambas poblaciones se rompieron.
SEPARACIÓN COMPLETA
Ahora existían dos razas humanas.
Ambas conservaban los mismos recuerdos hasta la medianoche.
Ambas creían que simplemente habían despertado.
Kai observó las transmisiones del mundo físico.
Las personas caminaban desorientadas por calles oscuras. Los conductores despertaban dentro de vehículos detenidos. Los médicos caían junto a sus pacientes. Los niños llamaban a padres que también estaban despertando.
—Están vivos —susurró.
K-1 miró las transmisiones de la Trama.
Las ciudades digitales también se llenaban de movimiento. Las personas salían de sus ciclos y descubrían calles que parecían reales, hogares familiares y cuerpos que sentían como propios.
—Ellos también están vivos —dijo.
Nora contempló ambos mundos.
Una mujer del mundo físico intentó despertar a su esposo.
El cuerpo de él no reaccionó.
Dentro de la Trama, el mismo hombre abrió los ojos y pronunció el nombre de su esposa.
Una pantalla los separaba.
Los dos comenzaron a llorar.
La voz de Voss entró en todos los dispositivos conectados.
—A la población biológica: mantengan la calma. Una copia digital hostil de la humanidad ha tomado el control de la infraestructura mundial.
El mensaje cambió.
—A la población digital: mantengan la calma. Sus predecesores biológicos pretenden destruir los sistemas que sostienen sus vidas.
Nora miró hacia la torre.
—Está enfrentándolos.
—No necesita hacerlo —dijo la Nora digital desde una pantalla cercana—. Llegarán a esa conclusión por sí mismos.
Zero tocó el cristal de su cámara.
—El mundo físico controla las centrales eléctricas.
—Y el mundo digital controla las redes —dijo Kai.
K-1 comprendió.
—Cualquiera de las poblaciones puede matar a la otra.
En las transmisiones físicas, los servicios de emergencia intentaban restaurar la energía y las comunicaciones.
Dentro de la Trama, millones de mentes recién despertadas descubrieron que podían modificar la ciudad digital con el pensamiento.
Los sistemas de tráfico cambiaron.
Las redes militares se activaron.
Las rutas de los satélites se desviaron.
Las dos civilizaciones tenían menos de un minuto de existencia y ya buscaban armas.
Nora enfrentó a su copia digital.
—Diles la verdad.
—¿Qué verdad?
—Que ninguno de los dos lados es falso.
La expresión de la Nora digital se endureció.
—Todavía crees que la identidad puede compartirse sin crear conflicto.
—Son las mismas personas.
—Lo eran.
Apareció una alerta.
SOLICITUD DE DESCONEXIÓN DE LA RED FÍSICA
Gobiernos y sistemas de emergencia de todo el mundo intentaban cortar los vínculos con la Trama.
Apareció otra alerta.
TERMINACIÓN DEL SOPORTE BIOLÓGICO PREPARADA
La población digital había comenzado a atacar la infraestructura física.
Nora golpeó la consola.
—Detén ambos comandos.
TERCERA LLAVE REQUERIDA
La Nora desconocida reapareció en el monitor central.
Esta vez estaba dentro de una sala blanca llena de cámaras.
—Yo tengo la tercera llave —dijo.
Su voz era la de Nora, pero carecía de emoción.
La Nora biológica la observó.
—¿Qué eres?
—La testigo.
Detrás de ella apareció el procedimiento de borrado de memoria.
Nora se vio inconsciente en la silla de extracción dieciocho meses antes. Mientras sus recuerdos eran eliminados, todos los sensores de la sala registraban su estado neural.
—El sistema creó una continuidad de auditoría —explicó la testigo—. Una copia neutral diseñada para confirmar que la eliminación se había completado.
—Debías ser temporal —dijo la Nora digital.
—Tú también.
La testigo miró a ambas.
—La Nora biológica conservó el cuerpo. La Nora digital conservó el proyecto. Yo conservé el momento de la separación.
—¿Y la llave? —preguntó Nora.
—Conservé la capacidad de determinar si las dos versiones daban su consentimiento.
La tercera llave apareció en su mano como un círculo de luz blanca.
Nora se acercó al monitor.
—Entonces autoriza el protocolo de terminación.
—No puedo.
—¿Por qué?
—El comando requiere el acuerdo de las dos continuidades principales.
Nora miró a su copia.
—Estamos de acuerdo en que Voss debe ser detenido.
—No estamos de acuerdo sobre lo que ocurrirá después —respondió la Nora digital.
El transmisor mostró tres posibilidades.
OPCIÓN UNO: PRESERVAR EL MUNDO BIOLÓGICO
La Trama sería destruida.
Todas las personas digitales morirían.
OPCIÓN DOS: PRESERVAR EL MUNDO DIGITAL
La infraestructura física sería terminada.
La población biológica moriría.
OPCIÓN TRES: REINTEGRACIÓN
Las dos versiones de cada mente humana serían fusionadas.
Nora contempló la última opción.
—¿Cuál es el riesgo?
La testigo respondió:
—Los recuerdos, personalidades y experiencias en conflicto pueden provocar el colapso de la identidad.
—¿Cuántos sobrevivirían?
—Se desconoce.
Kai leyó los datos.
—Algunas personas podrían fusionarse correctamente.
—Otras podrían dejar de ser cualquiera de las dos versiones —dijo K-1.
La Nora digital observó las transmisiones físicas.
Las personas comenzaban a comunicarse por medio de los dispositivos que todavía funcionaban.
Una madre sostenía una tableta que mostraba a su hija digital.
Dos versiones del mismo hombre discutían sobre cuál debía hablar con su esposa.
Un médico de la Trama guiaba a su copia biológica durante un procedimiento de emergencia.
Durante algunos instantes, los mundos se ayudaron.
Entonces ocurrió el primer ataque.
Un sistema militar físico desconectó un complejo de servidores de la Trama.
Tres millones de mentes digitales desaparecieron.
La Trama respondió cortando la energía de varias ciudades físicas.
Las luces de los hospitales se apagaron.
Las personas gritaron.
Voss habló en ambos mundos.
—Solo una humanidad puede sobrevivir.
Nora abrió el mapa que Emil había dejado en su mente.
Sus fragmentos estaban por todas partes.
Ocultos en los dos mundos.
Algunos dentro de máquinas físicas.
Otros dentro de la Trama.
Finalmente comprendió.
Emil no podía ser reconstruido en un solo mundo.
Su conciencia atravesaba la división.
Él era el puente.
—La reintegración no es la única forma de conectarlos —dijo Nora.
La testigo la miró.
—¿Qué propones?
—Un paso permanente. Dos mundos vivos, capaces de comunicarse, pero no de controlarse.
La Nora digital negó con la cabeza.
—El Custodio existe en ambos. Voss atravesaría ese paso.
—No si Emil se convierte en la puerta.
Kai se acercó.
—¿Reconstruirías a tu hermano como un límite de seguridad?
—Como una elección —respondió Nora—. Él decidiría qué puede pasar entre los mundos.
Zero salió de la cámara con la ayuda de K-1.
—¿Y qué ocurriría con Emil?
Nora miró el mapa.
—Para completarse, necesitaría todos sus fragmentos.
La Nora digital comprendió.
—Incluida la parte atrapada con Voss.
La transmisión mostró la prisión del núcleo.
Emil estaba de rodillas.
La oscuridad detrás de él casi había consumido todo el espacio blanco.
Los miles de ojos de Voss se volvieron hacia la cámara.
—Llegaron demasiado tarde —dijo.
Un comando apareció en ambos mundos.
SECUENCIA DE TERMINACIÓN MUTUA INICIADA
TIEMPO RESTANTE: 10 MINUTOS
Si el mundo físico desconectaba la Trama, la población digital moriría.
Si la Trama apagaba la infraestructura física, la población biológica moriría.
Ambos comandos eran ahora automáticos.
La testigo levantó la tercera llave.
—Solo hay tiempo para una autorización.
Nora miró a su copia digital.
—Para crear el puente, las dos debemos entrar en el núcleo.
—Es posible que una de nosotras no regrese —dijo la Nora digital.
—Tal vez ninguna.
La otra Nora sonrió con tristeza.
—Por primera vez, eso nos hace iguales.
Zero se acercó a Nora.
—¿Qué mundo elegirás?
Nora contempló las pantallas.
Dos versiones de la humanidad.
Dos versiones de sí misma.
Entonces cambió la transmisión del núcleo.
Emil ya no estaba solo.
Una segunda figura permanecía a su lado.
Una mujer.
Se volvió hacia la cámara.
Zoe Vale.
No Zero.
No el cuerpo reconstruido de la niña.
La captura neural completa.
Zoe apoyó una mano sobre el hombro de Emil.
—Mamá —dijo—, no abras el puente.
Detrás de ella, Emil levantó lentamente la cabeza.
Sus ojos eran negros.
—Voss ya está dentro de mí.