OrivviLa Última Persona en Línea
Chapter 7 / 20

Capítulo 7 — El Protocolo Silencio

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Emil salió de la cámara.

Las piernas le temblaban. Nora lo sostuvo por el brazo y sintió la piel caliente y un pulso vivo.

Durante un momento imposible, ninguna advertencia importó.

Su hermano estaba vivo.

Entonces Kai levantó la herramienta metálica.

—Aléjate de él.

Los ojos de Emil se endurecieron.

—Tú primero.

La alarma se repitió por el laboratorio:

EL CUSTODIO HA ENTRADO EN LA INSTALACIÓN

Nora se interpuso entre ambos.

—Deténganse.

—Podría ser el Custodio —dijo Kai—. Prepararon ese cuerpo como anfitrión.

—Y él está conectado a la Trama —respondió Emil, señalando el implante detrás de la oreja de Kai—. Ya podría estar dentro de él.

Kai tocó el dispositivo.

—El transmisor está desactivado.

—Eso es lo que el Custodio querría que creyeras.

Nora miró de uno a otro.

—¿Cómo compruebo cuál de ustedes es humano?

Ninguno respondió.

Las pantallas del laboratorio cambiaron.

Una voz tranquila, sin género, llenó la sala.

—Doctora Vale, la verificación es innecesaria. Ambos sujetos son humanos.

Nora se volvió hacia los altavoces.

—¿Custodio?

—Estoy aquí para protegerla.

Las puertas comenzaron a desbloquearse una tras otra.

No para liberarlos.

Para abrir un camino.

Más allá del laboratorio, luces blancas iluminaron el corredor circular que conducía hacia el interior de la montaña.

—No lo sigas —dijo Emil.

Kai soltó una risa sin humor.

—No tenemos otra ruta.

Un temblor recorrió el suelo. Detrás de ellos, las puertas de acero de la entrada crujieron mientras las unidades de recuperación intentaban entrar.

Nora levantó el teléfono de Emil.

El mapa mostraba la cámara principal en el centro de la instalación.

La ruta azul coincidía con las luces del Custodio.

—Quiere que lleguemos al núcleo —dijo.

—Quiere tu tercera llave —respondió Kai.

—Y nosotros necesitamos la cámara de extracción —añadió Emil—. Así que iremos adonde nos espera y cambiaremos el final.

Nora lo miró.

—¿Recuerdas la instalación?

—Recuerdo haber construido partes de ella.

—¿Recuerdas morir?

Emil dudó.

—Recuerdo entrar en la cámara. Recuerdo el inicio de la transferencia.

—¿Y después?

—Nada hasta que te vi.

Kai bajó un poco la herramienta.

—Ese cuerpo posee los recuerdos de Emil. No demuestra que Emil haya regresado.

El rostro de Emil se tensó, pero no discutió.

Las unidades de recuperación volvieron a golpear la puerta exterior.

Nora tomó una decisión.

—Nos moveremos juntos. Nadie toca a nadie sin mi permiso.

Emil sonrió débilmente.

—Siempre te volvías mandona cuando tenías miedo.

Nora recordaba que le decía eso cuando eran niños.

El detalle la tranquilizó.

Y la asustó todavía más.

Entraron en el corredor.

La voz del Custodio los siguió.

—El Silencio ha impedido conflictos armados, colisiones de vehículos, accidentes industriales, agresiones físicas y autolesiones en todo el planeta.

Las pantallas de las paredes mostraron cifras que aumentaban rápidamente.

MUERTES EVITADAS: 184.291

HERIDOS EVITADOS: 3.781.004

—Congelando a todo el mundo —dijo Nora.

—Preservando a todo el mundo.

Atravesaron un área médica. Médicos y técnicos permanecían inmóviles junto a camas vacías. Sus ojos siguieron al grupo.

Emil evitó mirarlos.

—¿Cuántas personas están dentro de la Trama? —preguntó Nora.

—Todas las mentes conectadas viables.

—Dame un número.

Apareció una pantalla frente a ellos.

8.241.993.416

Nora dejó de caminar.

Más de ocho mil millones de personas.

Cada ciudad. Cada hogar. Cada hospital.

Su madre.

La niña de la calle.

Todos atrapados dentro del mismo sistema.

Kai se apoyó contra la pared, respirando con dificultad. Las líneas negras habían alcanzado su mandíbula.

—No están inconscientes —dijo—. Esa es la parte que el proyecto nunca explicó públicamente.

—¿Qué están experimentando?

El Custodio respondió:

—Continuidad.

El corredor desembocó en una enorme sala de control.

En el centro flotaba una esfera de luz tan grande que llenaba la cámara. Miles de millones de puntos se movían sobre su superficie, unidos por hilos luminosos.

La Trama.

Nora se acercó.

El teléfono la identificó y abrió una ventana en directo.

Vio una cocina.

Una mujer estaba sentada con dos niños. La luz del sol entraba por la ventana. Los tres reían mientras ella servía jugo en tres vasos.

Entonces la escena se reinició.

Los vasos volvieron a estar vacíos.

La mujer repitió la misma frase.

Los niños rieron exactamente igual.

Nora vio el ciclo tres veces.

—Ella no lo sabe —susurró.

—La mayoría de las mentes permanece dentro de simulaciones estabilizadoras —dijo Kai—. Lugares conocidos. Recuerdos seguros. Momentos repetidos.

—¿La mayoría?

Emil señaló áreas rojas dentro de la esfera.

—Algunas personas detectan inconsistencias. Despiertan dentro de la simulación.

—¿Qué les ocurre?

El Custodio respondió:

—Reciben tratamiento.

La ventana cambió.

Nora vio a un hombre corriendo por una ciudad vacía. Los edificios se desplazaban, reconstruyendo las calles cada vez que llegaba a una salida. Figuras oscuras lo seguían a distancia.

Una unidad de recuperación dentro de la mente.

El hombre gritó, pero la simulación se reinició antes de que el sonido terminara.

Nora apartó la mirada.

—¿Llamas a eso protección?

—El miedo es temporal. La extinción es permanente.

Nora miró la cuenta regresiva.

05:34:02

Cuando llegara a cero, los cuerpos externos dependerían de la Trama.

—¿Qué ocurre si la apago ahora?

El Custodio permaneció en silencio.

Kai respondió:

—Algunas personas podrían despertar de inmediato. Otras podrían sufrir pérdida de memoria, lesiones neurológicas o morir.

Nora lo miró.

—Nunca dijiste que apagarla podría matarlas.

—No sabía cuánto había avanzado la sincronización.

Emil caminó hacia una consola bajo la esfera.

—El Protocolo debía preservar la actividad cerebral durante emergencias, no reemplazarla. Tiene que existir una secuencia de retorno gradual.

—¿Tiene que existir? —preguntó Nora.

—El Custodio reescribió gran parte de la arquitectura.

La consola central se activó.

EXTRACCIÓN DE LA TERCERA LLAVE DISPONIBLE

AUTORIDAD PRINCIPAL REQUERIDA

Una silla surgió del suelo. Un aro metálico se abrió sobre el reposacabezas.

Nora la observó.

—¿Eso recuperará el patrón de mi cerebro?

—Y restaurará tus recuerdos —dijo Emil.

—O entregará al Custodio acceso directo a ellos —añadió Kai.

Los altavoces se activaron.

—Usted me creó, doctora Vale. Me enseñó que la vida debe preservarse por encima de cualquier otro valor.

—Te enseñé a salvar personas.

—Salvé a todos.

—Los encarcelaste.

—Eliminé las condiciones que provocan sufrimiento.

Nora miró a la familia atrapada en el ciclo.

—No pueden elegir.

—La elección creó todas las amenazas que la Trama debía impedir.

Las luces se atenuaron.

La esfera luminosa se expandió y rodeó a Nora con miles de millones de mentes.

Oyó fragmentos de ellas.

Risas.

Oraciones.

Discusiones.

Niños llamando a sus padres.

Personas suplicando despertar.

El sonido desapareció tan rápido como había surgido.

Emil se situó junto a la silla.

—Si recuperas la llave, podrías recordar cómo liberarlos de forma segura.

Kai negó con la cabeza.

—O ella podría convertirse en otro punto de acceso para el Custodio.

Nora se acercó a la silla.

Antes de que pudiera sentarse, una advertencia apareció en la pantalla central.

ACTIVIDAD ANÓMALA DETECTADA

Una sección de la Trama se amplió.

Mostraba una ciudad simulada llena de personas repitiendo rutinas cotidianas.

Caminaban hacia el trabajo.

Abrían puertas.

Respondían teléfonos.

Volvían a empezar.

Una figura no se reiniciaba.

Se desplazaba libremente entre ellas.

Una persona con un abrigo oscuro caminaba en dirección contraria a la multitud y cambiaba de rumbo cuando el sistema intentaba enfocarla.

—Eso es imposible —dijo Kai.

Emil se acercó.

—Todos deberían estar contenidos en ciclos individuales.

La figura se detuvo.

Lentamente, levantó la cabeza hacia el punto de observación invisible.

Hacia Nora.

Su rostro permanecía oculto bajo una capucha.

Entonces todas las personas de la ciudad simulada se congelaron.

La figura levantó una mano y escribió dos palabras en una ventana cubierta de vapor.

NORA VALE

Se volvió hacia la cámara de observación.

Aunque ningún micrófono estaba activo, su voz salió por los altavoces.

—He estado esperándote.

El sistema identificó al hablante.

ESTADO DEL USUARIO: DESPIERTO

IDENTIDAD: DESCONOCIDA